Historia de Annie Sprinkle

Annie Sprinkle tenía 17 años cuando supo qué era el sexo. A esa edad, y ostentando aún su nombre de bautismo, Ellen Steinberg, le fue revelado que tener sexo era un fuente de placer y energía únicos. Hasta ese momento, había sido una chica normal, regordeta y tímida, sin atractivos especiales, hija de una familia de académicos universitarios judíos que habitaban en una zona suburbana de Los Ángeles. Además, tenía estudios de ballet y créditos como girlscout. Nada más.
No obstante, el período de aprendizaje y descubrimiento que comenzó en lo adelante la llevarían a la conclusión de que “si la gente fuera más orgásmica, supieran cómo crear más intensidad y energía sexual. Mucha gente tiene sexo, pero ello no significa mucho. No utilizan todo su potencial.” De ahí que su transmutación se iniciara en el mismo escenario de la identidad: se hizo llamar Annie Sprinkle. Sprinkle, o rocío, hacía referencia a su obsesión con los fluidos: “Estaba atraída por los rociados sobre los conos de helado y por el sonido de la humedad. Me gustan las cascadas, la orina, el fluido vaginal, el sudor, cualquier cosa húmeda. Así que el nombre “Annie Sprinkle” pareció perfecto.”
En esta historia, que como casi cada una que vale la pena hay mucho de descubrimiento y redención, Annie acabó convirtiéndose en estrella porno. Desde inicios de los años 70, participó en más de 50 películas, e incluso se dirigió a sí misma en 1981 en Deep Inside Annie Sprinkle. Una década después, abandonó la pornografía comercial y comenzó a aparecer en películas underground, cortos y documentales. Su aparición en War Is Menstrual Envy (1992), de Nick Zedd, interpretándose a sí misma, ofrece una pista de las derivaciones que toma su trabajo en la dirección de transformarse en activismo del feminismo porno. Su colaboración con el grupo neoyorquino del Cine de la Transgresión se expandió a realizadores como Nina Hartley y Monika Treut, y a obras propias en esta dirección, como Linda/Les & Annie: The First Female to Male Transsexual Love Story y The Sluts & Goddesses Video Workshop: Or How to Be a Sex Goddess in 101 Easy Steps.
En el caso de sus producciones en video de los años 90, son documentaciones de sus performances en vivo, en los cuales incluye educación sexual, seminarios de espiritualidad y comedia. Lo que The New York Times considera su obra maestra fue parte de una colaboración con las pornógrafas feministas Candida Royalle y Scarlott Harlott: Annie Sprinkle’s Herstory of Porn: Reel to Real, en la cual se resumen sus 25 años de carrera.
Para Annie, el cuerpo es el lugar esencial de la enunciación, sobre todo el cuerpo femenino, biopolitizado hasta el extremo en sus venideras performances y seminarios, en los cuales es ella misma el objeto de estudio. Más allá de sus declaraciones y apariencia ingenua, así como del uso que la prensa sensacionalista hace de su trabajo, los performances de la Sprinkle son una acaso poco prevaricada sesión de equívocos. En el caso de Public Cervix Announcement, Annie se presenta como una estrella porno, muy maquillada y ligera de ropas, cargada de lencería provocadora, los enormes senos casi sueltos y el cabello adornado con una diadema. Su apariencia de ninfa lista para el ruedo del goce sexual viene trastocada de inicio por su edad y porte físico; Annie ya no es una teenager, ni sus carnes guardan parecido alguno con la arquitectura corporal de una porrista; más bien es de una lividez contrastante con su pelo muy negro. Pero las artes de seducción y conquista se despliegan ante una audiencia que reacciona como ante un personaje teatral cuya representación es pura y evidente farsa. La vocecilla templada y las miradas anhelantes ponen en escena a un espécimen del género femenino dotado de las marcas previsibles para el consumo sexual, producto cuyos atributos simbólicos cifran al género femenino. Pero luego de una introducción en la cual la mujer se refiere a diversos temas en torno al sexo y sus usos, procede a la ilustración de la metáfora del misterio del cuerpo femenino: ante la audiencia atónita, desnuda sus genitales y, a medio acostar, coloca unos espéculos de manera que su cavidad vaginal quede bien visible; a seguidas, entrega una linterna a los participantes y los invita a mirar sin reservas.
Para Ziad Touma, “El uso genuinamente cándido de material explícitamente sexual no es meramente sensacionalista, por el contrario, Annie educa a las audiencias acerca de varios aspectos de la sexualidad de las mujeres y desmitifica la anatomía femenina. Derrotando tabúes, su discurso proporciona un campo de batalla político, abrazando los estereotipos existentes y reapropiado roles que han sido vandalizados y explotados por la cultura patriarcal, reforzando por tanto el control femenino sobre su representación. (…) Si el propósito artístico primordial de Annie reside en la desmitificación de la sexualidad femenina, entonces ella requiere desplegar una aproximación sincera, directa y personal para comunicar con su audiencia.” Y menciona como ejemplo que en la película Sluts And Goddesses Video Workshop or How To Be A Sex Goddess In 101 Easy Steps, ella escoge el papel de maestra de ceremonias, un mentor sexual sicodélico y amistoso que da clases privadas de forma juguetona, dirigiéndose al espectador de manera directa y franca. “Consecuentemente, ella destaca su propia presencia en la pantalla y reconoce la compañía del observador concreto mirando directamente al lente de la cámara…” En verdad, esa ligereza especial y la comicidad aparente de sus evoluciones operan en la dirección de reconstruir la victimización femenina tradicional.
En la nomenclatura del sicoanálisis, Freud define el voyeurismo como una forma sexualmente gratificante de escopofilia, relacionada con el acto de mirar a personas que no pueden devolver la mirada o que no saben que están siendo miradas. Al dirigirse directamente a quien observa, Annie devuelve la mirada y, por tanto, conquista el concepto de voyeurismo al eliminar la actividad sexual preferencial de espiar con astucia. En semejante trabajo de eliminación de la despersonalización de la mirada, que juega con la cualidad de voyeur con que el modelo cinematográfico institucional impregna sus tratamientos, la Sprinkle incorpora además material seudoeducacional manejado con un tono de intimidad propio de la voz maternal; ello, introduce un nuevo valladar al consumo del cuerpo y la sexualidad femenina, al evocar la sombra de la posibilidad del incesto en un material que deconstruye tabúes haciéndolos presentes y actuantes. El propio Ziad Touma considera que este exhibicionismo autoconsciente indica que “cansada de ser la fantasía de alguien más, ella utiliza su performance para deconstruir el objeto de deseo estándar”, lo cual supone “una estrategia mucho más militante que la simple reversión de los roles de género.”
Es lo que queda claro con Post Post Porn Modernist, performance en el cual invita a quien lo desee a tomar fotos mientras posa en posturas fetiches de la fotografía porno. O en Public Cervix Announcement, cuando exhibe láminas del sistema reproductor femenino y profiere: “Conozca el coño, es su amigo.” He aquí la más profunda erosión de ancestrales mecanismos de control que activa Annie: el escenario de la venida al mundo, al tiempo que la fuente de placer mitologizada y difusa, uno de los grandes misterios de la cultura, es despojado en un abrir y cerrar de ojos de su peso simbólico, al ser mostrado en su hermosura profana, en su carnalidad sin atributos más que ser aquella región vital del cuerpo femenino alrededor de la cual funcionan un millar de convenciones y normas que la Sprinkle arroja al cesto de desperdicios, hasta dejar vigentes solamente la sumatoria de funciones biológicas e inscripciones materiales que viene a ser. Y aún está el factor didáctico, que refuerza Annie con sus comentarios irónicos: “¡Algunos hombres piensan que tenemos dientes allí!”.
Adrienne Rico ha definido el trabajo de la diva del pos porn modernism como una operación que “penetra un texto viejo con una nueva dirección crítica”, la cual rechaza el falocentrismo y la construcción deseable, masculina y patriarcal de la sexualidad para afirmar, mediante el género, un modo vital de construcción ideológica de la sexualidad femenina, concerniente antes a asuntos de género que de sexo.
No por gusto, en una entrevista que para la revista de cine Bright Light le hiciera Gary Morris, la Sprinkle declarara: “Pienso que, en términos del performance, los medios y el arte, cualquier exploración del sexo es intrínsecamente algo bueno. (…) Los momentos de ser erótica, sensual, sexual con mi amante, son los más bellos, espirituales y curativos que experimento en mi vida. Cuando estuve en la prostitución, no siempre era como en las películas. Las prostitutas no siempre son asesinadas violentamente o salvadas por un multimillonario. Nunca ves a la puta feliz, a la mujer enérgica que hace un buen trabajo.”
Annie, que tiene estudios en The School of Visual Arts de New York, más un Master y un doctorado en Sexualidad Humana en el Institute for Advanced Study of Human Sexuality de San Francisco en 2002, mencionó que se encontraba trabajabando en un documental acerca del orgasmo. Al final del diálogo, y a propósito de una pregunta en torno a qué clase de mundo sería el ideal para ella, confesaba: “Tengo una visión del futuro en el cual toda la educación sexual necesaria está disponible para todos; no habrá necesidad de abortar ni transmisión de enfermedades por vía sexual. (…) El sexo es un arma curativa poderosa que será usada regularmente en hospitales y clínicas siquiátricas. Aprenderemos a usar el orgasmo para prevenir y curar enfermedades tal y como los antiguos tántricos y taoístas hicieron. Los trabajadores sexuales serán ampliamente respetados (…) y el deseo dejará de ser un crimen. Los hombres serán capaces de tener múltiples orgasmos sin eyacular, por lo cual podrán mantener una erección cuanto quieran. Las mujeres eyacularán… A nadie le importará con gente de qué sexo tiene sexo cada quien. En el futuro, todos estarán tan sexualmente satisfechos que será el fin de la violencia, la violación y la guerra.”

Recopilado de: http://www.eictv.co.cu/miradas/index.php?option=com_content&task=view&id=531&Itemid=93

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